El arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón hizo un llamado de paz ante el creciente número de homicidios que se han registrado en el estado y reiteró la necesidad de una tregua a los grupos delictivo, no solo en esta época.

«Uno confía en que la persona, mientras no esté dañado en su conciencia hay que alentarlos al entendimiento de lo que es bueno y lo que es malo. Nosotros decidimos hacer este llamado ahora a ellos (grupos delictivos) decirles que consideren la situación. Vivimos en un mundo confuso caótico en donde ya no está la línea clara del bien y el mal. Aquellos que hacen la violencia aunque estén confundidos no es bueno que mates a tu hermano», dijo el Arzobispo.

Enfatizó que la violencia generada no solo en León si no en el estado y en todo el mundo se ha vuelto un problema de salud qué afecta a todos he hizo la analogía señalando que la violencia es una enfermedad que acaba con las distintas partes del cuerpo, así en la sociedad: resaltó la importancia de que sea atendida.

«Esto ya se veía venir de que si no ponemos un remedio todos la vamos a llevar ¿Cómo se plantea esencialmente el problema? Es un problema de salud pública», dijo.

El Arzobispo también señaló que es un tema en donde toda la sociedad tiene que hacer mo qué le toca no solo los tres niveles de gobierno, enfatizó el llamado de paz.

«Todos esos muchachillos sobre todo los sicarios, muchos de ellos son cristianos católicos fueron bautizados que nos esta faltando para sanear a todas esa generaciones qué vemos que están envueltos en un problema grande aquí tenemos que buscar no solo culpables si no responsables

Tenemos que apostarle siempre por la paz y nosotros como obispos lo hemos dicho ya les contaba como siempre ha sido una preocupación nuestra hay consta desde 1960 por los comunicados que se fueron dando qué como iglesia y jerarquía hemos denunciado el crecimiento de las violencias. Que no se ha afrontando adecuadamente ha seguido creciendo de tal manera que nos esta lastimando a todos lo hemos dicho a las autoridades» finalizó.