Como un joven soñador, idealista, perseverante e insistente hasta lograr lo que se proponía es como Judith Mendoza Olivares, recuerda a su sobrino Carlos González Mendoza , el guanajuatense que murió en la guerra de Ucrania.
Con voz entrecortada dijo que su sobrino “fue a cumplir su destino», por eso respetaron que se fuera a finales de junio, dos meses después de haber cumplido 21 años.
Pese a que sus familiares intentaron disuadirlo siempre respondió:
«Si muero luchando por una familia, yo ya cumplí. Tengo mucha fe en Dios y él me va a proteger, él se fue con la idea de que Dios lo iba a proteger, me pidió que le diera la bendición y se la di, porque pues yo si lo quiero mucho, me dolió él que se fuera, vimos un video cuando estaba en España, lo vimos feliz y luego se fue a Ucrania, me dolió en el alma verlo con el arma» , recordó su tía.
Su tía aseguró que Carlos estuvo en la Guardia Nacional en México, donde se dedicaba a cuidar a los perros que eran adiestrados, por lo que sintió que esa función no cumplía sus expectativas.
«Toda su vida fue un soñador, él fue un niño con muchas fantasías con muchos sueños y realmente a la hora de que nos comunica que él se va allá, él va persiguiendo su sueño de servir y de ayudar en una guerra que sinceramente yo la veo perdida, pero por eso él quería estar del lado de Ucrania, donde el sentía que podía ayudar a personas, niños, familias», dijo.
Recordó nuevamente que le pidieron no irse por que iba a ser solo ‘carne de cañón’, cuando llegó a España, logró comunicarse con su familia quienes le pidieron que se quedara ahí al verlo y escucharlo feliz.
«Le dijimos que mejor ahí se quedara ( en España), Y él dijo que no, él dijo que se había ido a Europa, porque él quería ayudar, nuevamente vuelve a recalcar sus deseos de servir en ese lugar de Ucrania para tener ese enfrentamiento con los rusos. Sabemos que fue muy poco el tiempo de preparación en el que estuvo, a mi si me sorprendió de que muy rápido lo fueran a enviar, desconocemos tantas cosas de como es estar luchando en esos lugares», recordó.
Ella se enteró por su hermana de la muerte de su sobrino, la esperanza de que hubiera una confusión o de que siga vivo cada vez es menos. Sabe que se vive una guerra y son cientos de mamás, familias y amigos que están pasando por lo mismo sean de Ucrania o Rusia.



