Entre el llanto, el dolor familiares, amigos y una comunidad indignada despidieron a los 7 jóvenes asesinados la madrugada del lunes en la Plaza de San Bartolo de Berrios en el municipio de San Felipe.

Fue este miércoles que en punto de las 12:00 del medio día se oficio una misa de cuerpo presente en el Parroquia Santa Maria de Guadalupe a cargo de del Padre Chuy y concelebrada por Mons. Jaime Calderón Calderón.

Uno a uno fueron llegando los feretros mismos que fueron recibidos con la bendición del arzobispo Jaime Calderón Calderón para después desfilar por el pasillo principal de la parroquia.

Durante la homilía el arzobispo hizo un llamado a la sociedad.

«Nosotros llegábamos a una conclusión, hay una descomposición social. Porque la violencia no es solamente de aquellos que se identifican como tales, sino la violencia va generándose en el corazón de todos. Cuando a alguien le arrebatan la vida de un ser querido, es violento. Y surge en el corazón humano sentimientos tan inhumanos como son el deseo de venganza, el deseo de hacer justicia por propia mano.

Todos tenemos una tarea. Y desde aquí, puedo expresar los sentimientos de ustedes hacia las autoridades. Tienen el deber de cuidarnos.
Tienen el deber de salvaguardar la vida.
Tienen el deber de ayudarnos a vivir como seres humanos. Porque de lo contrario, la impunidad generará más violencia. La impunidad generará más odio y resentimiento en la comunidad.
Todos tenemos un lugar ahí» dijo

Posteriormente los 7 féretros fueron trasladados hasta el Panteón Municipal en donde familiares y amigos dieron el último adiós a Ángel Corona, Mariano Corona, Miguel Ríos. Cesar Tapia,Ángel Tapia, Braulio Ortiz y Ángel Piñón.

Jovenes quienes fueron brutalmente asesinados la madrugada del lunes, luego de que un comando armado arribara a la Plaza principal de la comunidad mencionada y abrieron fuego en contra de los jóvenes quienes lamentablemente perdieron la vida.

Durante el entierro el dolor que se vivía era inevitable, pues familiares no creian la trágica realidad que estaban viviendo; hubo personas que tras el fuerte impacto se desvaneciendo.