Entre pastel, globos, piñata y gratitud se celebra el primer año de vida de un bebé de una madre privada de su libertad en Guanajuato.
Un bebé celebró su primer año de vida acompañado de su madre y su abuela, ambas privadas de la libertad, quienes agradecieron profundamente haber compartido ese instante irrepetible.
Al festejo también se sumaron familiares, lo que hizo aún más emotivo y entrañable el momento. Estas acciones se realizan con el firme objetivo y el compromiso de garantizar los derechos de niñas y niños que viven con sus madres privadas de la libertad.
Se trata de pequeñas ventanas de cariño que dan sentido a la espera, reconstruyen afectos y sostienen la posibilidad de un nuevo comienzo.



