A veces aparece en las canchas. Otras veces junto a las albercas, en gimnasios o asomándose cerca de las pistas de atletismo.
Lo han visto jugando fútbol, practicando tiro con arco y hasta lanzándose desde plataformas como si no conociera el miedo. Pero no siempre está corriendo.
A veces aparece sentado en las gradas de un partido o animando desde la orilla cuando alguien cree que ya no puede más. Se llama Haho.

Y aunque nadie sabe exactamente cómo logra estar en tantos lugares al mismo tiempo, hay algo en lo que casi todos coinciden: si está cerca, algo divertido está por comenzar.
Tiene energía para todo: corre, salta, aplaude, se emociona más de la cuenta cuando alguien anota un punto y suele quedarse hasta el final, incluso cuando ya todos se fueron.
No importa si se trata de una final nacional o de una reta improvisada entre amigos. Haho siempre entra al juego.
Primero aparecía en las gradas. Después en fotografías. Luego en premiaciones.
Y ahora hay pequeños Haho de peluche viajando por todo México, abrazados por atletas que regresan a casa después de competir
Quizá por eso niñas, niños y atletas comenzaron a identificase con él desde el año 2016 como parte de la Comisión del Deporte de Guanajuato, ahí comentaron que Haho significaba “Zorro” en lenguaje Otomí; pero fue en esta olimpiada nacional de la CONADE cuando subió de categoría a “mascota oficial”, aunque siguió siendo un adolescente sencillo y amigable.

La propuesta de la CODE era que las y los atletas de Guanajuato se identificaran con un personaje dinámico, y Haho lo consiguió rápidamente.
Pero más allá de los peluches, las fotos o las medallas, parece haberse ganado otro lugar: el del compañero de aventuras deportivas que cualquiera quisiera tener cerca.
Porque nunca se burla cuando alguien falla. Si un tiro sale mal, pide otro intento. Si alguien pierde, se queda acompañando, como si hubiera entrenado junto con ellos desde el primer día.
Y cuando un equipo gana, celebra con la misma felicidad. Tal vez por eso cae bien tan rápido. No habla de récords ni de perfección.
Prefiere cosas más simples: moverse, intentar, convivir, aprender algo nuevo y disfrutar el momento. Quienes lo conocen aseguran que le cuesta quedarse quieto.
Un día puede aparecer en una bicicleta, al siguiente en una alberca o después corriendo detrás de un balón sin importar el marcador.
Dicen también que le gusta descubrir deportes nuevos porque cada disciplina tiene algo distinto, aunque descubrió que todos enseñan paciencia, disciplina, trabajo en equipo, confianza o simplemente la alegría de convivir con los demás, aunque el deporte sea individual, como el box o las pesas.
Ya es parte de Guanajuato como embajador de los deportes, quizá por eso ahora resulta difícil imaginar una competencia sin verlo cerca de algún espacio deportivo ya sea saludando a atletas que celebrando puntos o motivando para decir “vale la pena intentarlo una vez más”.



