Desde hace 9 años el leonés Marco Antonio Torres vive en Riyad, Arabia Saudita. Su sueño era ver jugar a Los Esmeraldas en su nuevo hogar por lo que viajó 9 horas hasta Jeddah.

En entrevista exclusiva con Paco Vela/Cancha Política, el dentista originario de Leónn, platicó su emoción de poder ver a los Esmeraldas ahora en su país donde él vive.

“No, fíjate que desde hace un año que León ganó la competición de CONCACAF, me alegré mucho por qué ahora si mi sueño se hará realidad, verlo jugar donde yo vivo, desgraciadamente fue en Jeddah y no en Riyad que es donde yo vivo, viajamos nueve horas para verlo, pero pues la experiencia no fue futbolísticamente buena, pero la experiencia de conocer esta ciudad de Jeddah ha sido buena”, afirmó.

El doctor no dejó la oportunidad de comentar que el equipo jugó mal este semestre, viéndose reflejado en la eliminación ante Urawa.

“Mal obviamente, no era el resultado que esperábamos, lo veníamos comentando León se comportó igual todo el torneo, unas de cal por otras de arena, más de cal por otras de arena, simplemente fue la culminación de una consecuencia que venían haciendo en el torneo”, señaló.

Torres detalló como es su nueva vida con su familia en Arabia Saudita desde hace nueve años, explicando que el shock cultural ha sido lo más complicado de afrontar.

“Lo más complicado como te dije es el shock cultural, lo principal es acostumbrarse al horario, a la cultura, lo mejor de todo es cuando te reúnes con tu familia, cuando estás con ellos, en una comunidad de latinos, de que convives con ellos, que te ayudan, es gente que habla tú mismo idioma pero sin embargo debes estar abierto a adaptarte a las diferentes culturas, la vida de cualquier leonés es como la de cualquier ex patriado, lo primero que se debe de acostumbrar es a la cultura, el shock cultural es muy fuerte, pero con el debido tiempo de paciencia y resiliencia se puede. Mi familia está aquí, mis dos hijas, mi esposa, y mis otros dos hijos están en México”, señaló.

¿Cómo es el árabe con los extranjeros?, esto comentó.

“El árabe en el día a día es muy amable, muy cooperador, tienen una misma similitud con nuestra cultura, somos muy a fin, por ejemplo, ellos se reúnen los viernes para lo familiar, nosotros los domingos, son buenas personas en general”, finalizó.