Erika de 20 años vive una pesadilla que no tiene fin, con fuertes golpes en su cara que se pueden ver a simple vista, la vista perdida y voz entrecortada se arrepiente de haber viajado a Nayarit; ese viaje en el que perdió a su hijo Lían Said de 1 año 8 meses y que no pudo volver abrazar.

Ella es sobreviviente del fatal accidente registrado en la autopista de Compostela, cuando regresaban de vacaciones y que dejó 16 leoneses muertos, entre ellos su hijo.

Recuerda que el conductor manejaba a exceso de velocidad y que su tío cargó al niño para evitar que anduviera en el pasillo. Esa fue la última vez que lo vio y lo tocó, después ocurrió el accidente y no recuerda más hasta que despertó en el hospital.

Lían y su tío murieron en el accidente al igual que otras 14 personas.

«Yo recuerdo a mi bebé muy contento, venía chillando por qué no se quería ir de la playa… Me arrepiento de haber llevado a mi bebé conmigo a la playa, de eso me arrepiento fue la muerte» dijo con su vista perdida.

«Mi tío el que falleció agarró a mi bebé por qué iba un poco a exceso de velocidad y no querían que estuviéramos parados para evitar accidentes, y ya de ahí fue todo, me acuerdo que él lo llevaba sentado para que no se moviera».

Debido a su condición delicada de salud no pudo acudir ni al velorio ni al sepelio de su hijo.

«No pude venir al funeral de mi bebé por qué por ser una noticia muy fuerte me podía dar un soplo en la cabeza», explicó.

La madre asegura que pese haber recibido su alta estará en observación para evitar secuelas que pudieran poner en peligro su salud.

La sobreviviente asegura que quien manejaba la unidad al momento del accidente era el hijo del chófer y que había ingerido bebidas embriagantes.

«Como tal borracho no, pero sí venía con aliento a alcohol y era el hijo, no el señor grande quien venía manejando» aseguró.